Además de sus conocidas playas, el interior de la C.Valenciana ofrece un entorno natural sorprendente, con cascadas, pozas y valles que destacan por su gran diversidad paisajística y valor ecológico.
Durante el verano, Valencia despierta el entusiasmo de quienes buscan disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión. La región es internacionalmente famosa por sus kilómetros de playas, donde el sol y el Mediterráneo son los protagonistas. Sin embargo, más allá de sus costas más conocidas, existe otra cara singular: el interior valenciano, repleto de enclaves naturales y aguas dulces que constituyen auténticos oasis para los amantes del baño y el descanso.
La Comunidad Valenciana alberga un sinfín de piscinas naturales y parajes fluviales donde el verano cobra otro sentido, lejos del bullicio turístico de la orilla marina y en plena conexión con los paisajes autóctonos. Entre estos rincones, sobresalen espacios de acceso sencillo o rutas más íntimas que permiten al viajero sumergirse en aguas cristalinas, descubrir cascadas y disfrutar de refrescantes entornos. Es por ello que se ha elaborado un recorrido por algunas de las piscinas naturales y manantiales más emblemáticos de la región.
El Salto de Bolulla, Bolulla (Alicante)
La Comunidad Valenciana atesora más cascadas de las que se piensa. En el interior montañoso de la Marina Baixa tenemos el Salto de Bolulla, Esta maravilla de la naturaleza es de acceso gratuito y perfecta para los amantes de deportes como el rápel o el barranquismo, y de aquellas personas que solo buscan darse un plácido baño.

El acceso, sencillo y gratuito, requiere una caminata de quince minutos entre campos y fincas, siempre respetando la propiedad privada. Su cercanía con les Fonts de l’Algar propicia la visita combinada en el mismo viaje, mostrando que el interior de la Comunitat Valenciana encierra sorpresas naturales comparables en belleza y encanto a las más afamadas playas costeras.
Les Fonts de l’Algar, Callosa d’en Sarrià (Alicante)
Muy cerca de Benidorm, a solo una media hora en coche, nos encontramos con uno de los paraísos fluviales más valorados de la provincia: Les Fonts de l’Algar. Se extiende por 1,5 kilómetros donde el río Algar revela aguas turquesas, impresionantes cascadas y piscinas naturales. Los tolls o remansos, antes considerados fuentes de salud debido a sus aguas cristalinas, hoy invitan a los visitantes a refrescarse, desconectar y disfrutar de un entorno único.

Un plan perfecto que puede completarse con visitas a lugares próximos, como el pintoresco Guadalest, o con una parada gastronómica en Parcent, en establecimientos tradicionales recomendados por expertos como el presidente de Temps d’Interior.
Los Baños de la Reina, Campello (Alicante)
Los Baños de la Reina, situados junto al Club Náutico de Campello al final de la playa Carrer la Mar en Alicante, constituyen una serie de pozas de agua salada creadas en la época del Imperio Romano como parte de una antigua piscifactoría. Estas formaciones rocosas han pasado a ser uno de los destinos favoritos tanto para el baño tranquilo como para la práctica de esnórquel lejos de las típicas playas de arena.
La zona recibe su nombre de una leyenda que narra cómo una reina mora se enamoró del enclave, usándolo como lugar privado para disfrutar del mar. Junto a estos baños se encuentra la Illeta dels Banyets, una península que conserva vestigios arqueológicos romanos, reforzando el atractivo histórico y cultural de la zona. El entorno une naturaleza, historia y ocio, convirtiendo a Los Baños de la Reina en un rincón singular del litoral de Alicante.
El Salto de la Novia, Navajas (Castellón)
Salto de la novia (Comunitat Valenciana)
Envuelto en leyendas populares, el Salto de la Novia en Navajas trae consigo historias de trágicos romances y pruebas de amor, relatos que crecen en el imaginario colectivo a la par de la espectacularidad de la Cascada del Brazal. La ruta que conduce a este salto recorre senderos verdes y montañas atravesadas por el Alto Palancia, vinculación natural con la conocida Ruta de los manantiales y la riqueza patrimonial de la comarca. El paisaje se convierte en un reclamo tanto para quienes buscan conectar con la naturaleza como para quienes desean descubrir enclaves de interés legendario junto a recursos fluviales singulares y zonas de baño de aguas limpias.
La Fuente de los Baños, Montanejos (Castellón)
Ubicada en la comarca castellonense, la Fuente de los Baños de Montanejos est5a joya de la naturaleza es conocida por “La Tailandia castellonense”. Sus aguas mantienen de forma constante una temperatura de 25 °C (77 °F), por lo que es una opción ideal para quienes prefieren sensaciones menos extremas frente al calor. Además los amantes de las actividades al aire libre pueden practicar deporte, desde escalada hasta rafting y senderismo por rutas tan icónicas como la de “Los estrechos”.
Pou Clar, Ontinyent (Valencia)
En el interior de la provincia, el municipio de Ontinyent resguarda uno de los conjuntos de piscinas naturales más apreciados. El Pou Clar se compone de seis pozas originadas gracias al trabajo de la erosión sobre la roca caliza, formando espacios de baño de gran belleza. El agua mantiene durante el verano unos 13 °C (55 °F), lo que garantiza un alivio inmediato ante las altas temperaturas y convierte este punto en un lugar icónico de recreo local. El área destaca igualmente por su entorno histórico, con vestigios que datan de la prehistoria y el paso por civilizaciones romanas y árabes.

Charco Azul, Chulilla (Valencia)
El charco azul de Chulilla, Valencia (Shutterstock).
Resguardado entre las hoces del Turia, el Charco Azul se ha convertido en uno de los atractivos imprescindibles de la comarca. Su embarcadero, de aguas turquesas y sosegadas, constituye la meta final de una ruta apreciada por sus puentes colgantes y paisajes en el Paraje Natural Municipal. Sus cañones naturales, barrancos, embalses y miradores son responsables de que se haya convertido en una de las excursiones más espectaculares de la provincia. Y su embarcadero es un desenlace insuperable, ya sea para inmortalizarlo con una foto o sumergiéndose en sus aguas.
El Lago de Anna, Anna (Valencia)
El corazón de la Canal de Navarrés laten parajes tan verdes y umbríos como el Lago de Anna. Esta laguna natural, ubicada cerca del centro histórico del municipio, integra pozas, acequias y lavaderos, además de presentar la reconocida Albufera de Anna como principal atractivo. El entorno boscoso, emplazado entre pinares y vegetación autóctona, ofrece sombra y un ambiente fresco en contraste con el litoral.
Entre las facilidades del lugar se cuentan parques infantiles y una piscina vigilada por socorrista, características que lo convierten en un destino de referencia para familias y grupos. El paseo se anima con puentes de madera, rutas botánicas y un laberinto vegetal considerado uno de los más grandes de España.La Foradada de Cantonigròs se trata de un espacio protegido. A sus alrededores también se puede visitar el Mirador del Ter o hacer la Ruta del Morro de l’Abella
Los Charcos de Quesa, Quesa (Valencia)
Otra joya de la Canal de Navarrés la constituyen los Charcos de Quesa, un conjunto de cuatro piscinas naturales formadas sobre el lecho del río Grande. Cada charco presenta características propias y nombre distintivo: Charco de la Horteta, con acceso más exigente; Charco de las Fuentes; la Bañera o la Perola, de mayor tamaño; y más aguas arriba, el Charco del Chorro de Corbera, conocido por la cascada que lo alimenta y su pequeña playa de guijarros blancos. El recorrido entre estos puntos permite explorar diferentes profundidades y paisajes fluviales, destacando la variedad y la pureza del agua de montaña, así como la posibilidad de pequeños descubrimientos para quienes buscan nuevas experiencias.

