AVA-ASAJA alerta de pérdidas superiores a 16 millones de euros y advierte de que numerosos agricultores podrían renunciar a sembrar la próxima campaña. La crisis amenaza tanto a la economía rural como a la conservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos del Mediterráneo.
El futuro del arroz valenciano atraviesa uno de sus momentos más delicados. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha lanzado una seria advertencia: una parte importante de los arroceros de l’Albufera se plantea abandonar temporalmente la siembra en 2027 ante la imposibilidad de seguir produciendo a pérdidas.
La situación va mucho más allá de una crisis agrícola. El cultivo del arroz desempeña un papel fundamental en el mantenimiento del paisaje, la gestión del agua y la conservación de los ecosistemas de l’Albufera, uno de los grandes atractivos naturales y turísticos de la Comunitat Valenciana.
Más de 16 millones de euros en pérdidas
Según AVA-ASAJA, los productores valencianos acumulan pérdidas superiores a los 16 millones de euros durante la campaña de 2026, como consecuencia del encarecimiento de los costes, la reducción de las cosechas y el desplome de los precios.
El arroz se paga actualmente a apenas 0,31 euros por kilo, un 40% menos que hace un año y muy lejos de los 0,70 euros que alcanzaba hace cuatro campañas.
Mientras tanto, los costes de producción han aumentado un 7%, impulsados por el encarecimiento de fertilizantes, carburantes, semillas y mano de obra.
A esta situación se suman las pérdidas provocadas por plagas, enfermedades y fauna silvestre, que han llegado a reducir hasta un 35% la producción en determinadas parcelas.
Sin agricultores, el paisaje de l’Albufera está en riesgo
La posible reducción de la superficie cultivada plantea un desafío que trasciende la rentabilidad económica.
Los arrozales forman parte del paisaje tradicional de l’Albufera y contribuyen al funcionamiento de un ecosistema estrechamente vinculado a la actividad humana.
Su mantenimiento resulta esencial para preservar el patrimonio agrícola, paisajístico y cultural que convierte este entorno en un destino de referencia para el turismo de naturaleza y la gastronomía valenciana.
AVA-ASAJA denuncia, además, que los agricultores del parque natural deben afrontar importantes restricciones ambientales sin disponer de compensaciones económicas específicas suficientes para asumirlas.
La competencia exterior agrava la crisis
La organización agraria señala también la presión de las importaciones procedentes de terceros países como uno de los factores que explican la caída de las cotizaciones.
Por ello, reclama activar mecanismos de protección comercial, reforzar los controles sobre el arroz importado y mejorar el etiquetado de origen para que los consumidores puedan identificar el producto valenciano.
La defensa del arroz de proximidad adquiere así una dimensión económica, gastronómica y ambiental: apoyar a los productores locales también significa contribuir a la continuidad de un paisaje agrícola único.
Ayudas urgentes para salvar la próxima campaña
Ante la gravedad de la situación, AVA-ASAJA solicita a la Generalitat Valenciana una línea extraordinaria de ayudas directas que permita compensar parte de las pérdidas y facilitar la siembra de 2027.
También reclama movilizar fondos europeos de la reserva de crisis de la PAC, activar la cláusula de salvaguardia frente a determinadas importaciones e impulsar campañas de promoción del arroz valenciano.
La organización ha pedido una reunión urgente con el Gobierno valenciano para abordar medidas que garanticen la continuidad del sector.
El desafío es evidente: conseguir que cultivar arroz vuelva a ser rentable para quienes mantienen vivo uno de los paisajes más reconocibles de Valencia.
Porque el futuro de l’Albufera no depende únicamente de proteger su entorno natural, sino también de garantizar que los agricultores puedan seguir trabajando sus tierras.
