Las Naciones Unidas destacan el papel del deporte en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promoviendo la paz, la tolerancia, el respeto y la igualdad. Además, reconocen su contribución a la salud, el bienestar y la inclusión social. Para que el deporte sea más sostenible, es crucial considerar dónde se practica, qué infraestructura se requiere y qué materiales se utilizan.
Según Enrique Zaragoza, experto en deporte y sostenibilidad, los deportes más sostenibles son aquellos que se realizan al aire libre, con poca infraestructura y con deportistas comprometidos en minimizar su huella ecológica. Es fundamental utilizar materiales ecológicos y aplicar los principios de la economía circular en su fabricación.
Adaptar el deporte a la época del año

El consejo principal de Enrique Zaragoza es ajustar la práctica deportiva según la temporada. Es incoherente esquiar en agosto en un espacio cerrado o nadar en enero en una piscina climatizada. Deberíamos optar por actividades acuáticas en verano y deportes de nieve en invierno, como hacemos al elegir frutas de temporada.
Según Zaragoza, actividades como senderismo, running o escalada no generan emisiones de CO2 ni consumo energético. El fútbol tampoco, siempre que se juegue al aire libre, evitando el gasto energético de recintos cerrados y la huella ecológica del césped artificial.
Es esencial que los deportistas reflexionen sobre los productos que adquieren y consumen, considerando su impacto ambiental. En el caso del ciclismo, aunque es considerado respetuoso con el medio ambiente, muchas bicicletas no son diseñadas para ser recicladas.
Zaragoza destaca la importancia de apoyar empresas comprometidas con el medio ambiente y la responsabilidad social, priorizando la calidad y durabilidad sobre la cultura del uso y desecho. Además, menciona la creciente incorporación de prácticas de recuperación, reciclaje y economía circular en productos deportivos.
El plogging, una actividad que consiste en recoger basura mientras se corre, se alinea con los principios del deporte sostenible. Aunque Zaragoza lo considera interesante, reconoce que puede no ser práctico en competiciones de alto rendimiento, donde los atletas tienden a deshacerse de los desechos para ahorrar tiempo.
Medir el impacto ambiental
En 2019, una imagen de Kílian Jornet, famoso corredor, esquiador y alpinista español, se volvió viral. Durante la carrera de trail running Sierre-Zinal en Suiza, Jornet detuvo brevemente su carrera para tirar un vaso usado en una bolsa de basura del avituallamiento. Esta pequeña acción no le impidió establecer un nuevo récord en la competición. Jornet ha hecho un llamado público para imponer sanciones más severas a los ciclistas que arrojan basura en la carretera.
La doctora Andrea Collins, líder de un equipo de investigación de la Universidad de Cardiff, se dedica a medir el impacto ambiental de grandes eventos deportivos, incluyendo las emisiones de CO2 y la producción de basura plástica. Cuando calcularon la huella ecológica de las etapas del Tour de Francia de 2014 en suelo británico, se plantearon preguntas sobre los miles de espectadores que se congregan para disfrutar del evento, incluyendo su transporte y patrones de consumo.
En palabras de Zaragoza, si decides participar en una maratón, es preferible que sea local o regional y cercana a tu ubicación. Los organizadores pueden contribuir a hacer los eventos deportivos más sostenibles evitando el uso de plástico y fomentando el uso de la bicicleta y el transporte público entre los espectadores. Un ejemplo es el campeonato de Europa de atletismo de 2014 en Zurich, que utilizó vehículos híbridos, promovió la bicicleta y ofreció transporte público gratuito desde cualquier lugar de Suiza hasta el estadio, cuya energía provino de fuentes renovables.
